
Resumen
La radicalidad de la afirmación que constituye el título de esta controversia obliga a hacer algunas matizaciones. En medicina hay muy pocos axiomas, y esta afirmación no puede defenderse como si lo fuera, para todos los casos y situaciones, de manera que el lector debe entender de antemano que hablaremos para la generalidad o mayoría de los casos.
El título parece, así mismo, dar por sentado que la revascularización debe ser siempre completa, aspecto con el que estamos básicamente de acuerdo, pero que no todo el mundo admite. Hay casos y situaciones en que (lo mejor es enemigo de lo bueno) puede ser preferible no esforzarse en lograr una revascularización completa.
Finalmente, debemos dejar claro que al hablar de circulación extracorpórea (CEC) nos referimos siempre a la metodología tradicional y no a las técnicas de port-acces, todavía en fase de valoración clínica.
Antes de expresar los argumentos a favor del uso de la CEC en las operaciones de revascularización miocárdica, deberíamos intentar responder a las tres siguientes preguntas:
1. ¿Qué se debe entender por revascularización miocárdica perfecta y completa?
2. ¿Qué se precisa para conseguir una revascularización miocárdica perfecta y completa?
3. ¿Puede lograrse una revascularización miocárdica perfecta y completa sin utilizar la CEC?